—Lástima —dijo Ximena—. Siempre fuiste bueno para llegar tarde… menos hoy.
El cuarto se me vino encima. El hombre bajó la mirada, pero ella no...
Le hice zoom a la foto hasta que la pantalla me dolió en los ojos.
La copa estaba al frente, sí. Whisky con hielo, su manera favorita de mentir...
Sentí el chapoteo a mis espaldas y, aunque todo mi cuerpo me gritó que volteara, clavé los ojos en la tapa del tinaco.
El alambre viejo vibraba. No por dentro. Por fuera. Como si unas manitas empapadas..
Hasta que llegó el día en que empecé a tener pesadillas todas las noches. Siempre soñaba con Marco. Sangrando. Mirándome fijamente. Y haciéndome una sola pregunta. —¿Por qué, mamá?
Pasaron dos años desde aquella noche. Dos años desde que tiré la mochila de mi..
Pasé dieciocho años en la cárcel por matar a mi hermanito en un incendio… pero él apareció vivo en el cumpleaños de mi madre. Y lo peor no fue verlo entrar, sino escuchar a mi propia familia gritar: “¡Cállalo antes de que hable!”
Pasé dieciocho años en la cárcel por matar a mi hermanito en un incendio… pero..
