No entendí al principio.

  Treinta años durmiendo en esta casa. La frase no tenía sentido y, aun así,..

La voz cayó desde el segundo piso como una piedra en un pozo.

  —¡Mariana! Nadie respiró. Yo conocía esa voz sin haberla escuchado nunca. Era como si..

Rebeca no pidió perdón.

  Levantó el celular con la mano temblándole, pero firme, como si esa pantalla fuera..

—Lástima —dijo Ximena—. Siempre fuiste bueno para llegar tarde… menos hoy.

  El cuarto se me vino encima. El hombre bajó la mirada, pero ella no...

Le hice zoom a la foto hasta que la pantalla me dolió en los ojos.

  La copa estaba al frente, sí. Whisky con hielo, su manera favorita de mentir...

Sentí el chapoteo a mis espaldas y, aunque todo mi cuerpo me gritó que volteara, clavé los ojos en la tapa del tinaco.

  El alambre viejo vibraba. No por dentro. Por fuera. Como si unas manitas empapadas..