Tomé la pluma.

  La directora Elvira sonrió como si ya hubiera ganado. —Así me gusta, señora Rosalba...

Puse el dedo sobre el número del abogado.

  No temblé por miedo. Temblé porque una parte de mí todavía quería que Mariela..

Puse el dedo sobre la pantalla y apreté reproducir.

  No lo hice por odio. Lo hice porque la familia ya me había enterrado..

—¿Su papá? —pregunté, con la boca seca.

  Arturo no contestó. Brenda sí. —Mi esposo está nervioso. Se refiere a su difunto..

Puse la USB en mi bolsa y caminé hacia la puerta de la notaría como si no me temblaran las piernas.

  Eduardo me vio primero. Traía la camisa azul que yo le planché tantas veces..

—Licenciada Patricia —dije cuando contestaron—. Soy Graciela Montes. Necesito ayuda.

  Efraín se rió por la nariz, bajito, como si todavía creyera que yo estaba..

Abrí primero el sobre de mi suegra.

  No porque le tuviera miedo al audio. Lo abrí porque una madre que tiembla..

Abrí el sobre ahí mismo, frente al mercado entero.

  No porque fuera valiente. Lo abrí porque ya estaba cansada de que el miedo..

Lo mandé.

  No fue valentía bonita, de esas que salen en comerciales con música de piano...

No abrí la puerta.

  Abrí la ventana de atrás. Mateo me vio tomar la USB, el acta manchada..