Buenas noches, Elena… La voz me atravesó como un cuchillo. No grité. No pude.

  —Buenas noches, Elena… La voz me atravesó como un cuchillo. No grité. No pude...

—El señor me ordenó entregárselos solamente cuando empezaran a confiar el uno en el otro… Mi nana tragó saliva.

  —El señor me ordenó entregárselos solamente cuando empezaran a confiar el uno en el..

Leo dejó el portafolio sobre la mesa del comedor y miró a Rogelio sin una pizca de emoción.

Leo dejó el portafolio sobre la mesa del comedor y miró a Rogelio sin una..

Esteban se levantó tan rápido que la silla cayó de espaldas.

Esteban se levantó tan rápido que la silla cayó de espaldas. La mujer embarazada se..