—Licenciada Patricia —dije cuando contestaron—. Soy Graciela Montes. Necesito ayuda.

  Efraín se rió por la nariz, bajito, como si todavía creyera que yo estaba..

Abrí primero el sobre de mi suegra.

  No porque le tuviera miedo al audio. Lo abrí porque una madre que tiembla..

Abrí el sobre ahí mismo, frente al mercado entero.

  No porque fuera valiente. Lo abrí porque ya estaba cansada de que el miedo..

Lo mandé.

  No fue valentía bonita, de esas que salen en comerciales con música de piano...

No abrí la puerta.

  Abrí la ventana de atrás. Mateo me vio tomar la USB, el acta manchada..

La voz de Lucía me atravesó como cuchillo.

  No por lo que decía, sino por el miedo que le habían metido en..

El licenciado levantó la vista como si mi entrada hubiera interrumpido una misa.

  Yo seguía con la mano en el pecho, apretando la USB debajo de la..

Abrí la USB en ese momento.

  No porque fuera valiente. La abrí porque una mujer que ya no tiene hija..

Abrí el sobre.

  No porque fuera valiente. Lo abrí porque don Severino había pronunciado a mis hijos..

Abrí la boca como si fuera a llorar, pero dejé que saliera un gemido chiquito.

  Me agarré del marco de la puerta y doblé las rodillas. —Me siento mal..