Sentí el chapoteo a mis espaldas y, aunque todo mi cuerpo me gritó que volteara, clavé los ojos en la tapa del tinaco.
El alambre viejo vibraba. No por dentro. Por fuera. Como si unas manitas empapadas..
El alambre viejo vibraba. No por dentro. Por fuera. Como si unas manitas empapadas..