“No firmo nada”, dije.
Lo dije con la voz rota, entre una contracción y otra, pero lo dije..
Puse la memoria USB sobre la mesa.
No la abrí de inmediato. Renata esperaba que me temblaran las piernas. Santiago esperaba..
No abrí la puerta
. Me temblaba la mano, sí. Pero no abrí. Porque una madre aprende a reconocer..
Firmé.
La licenciada no sonrió ni me dio ánimos de esos que suenan huecos. Solo..
Corrí por Mateo.
No pensé en la USB. No pensé en Karla. No pensé en el sobre..
No firmé.
Primero le quité la bolsa de tortas de las manos a Alejandro y se..
Abrí la USB con las manos temblando.
No lo hice por valentía. Lo hice porque Mar, Sol y Luz estaban del..
El susurro de Fernanda me quemó más que una cachetada.
No porque tuviera razón, sino porque sabía exactamente dónde meter el cuchillo. Una madre..
No corrí.
No porque no tuviera miedo. No corrí porque, por primera vez en años, entendí..
No corrí.
Tampoco rompí la puerta a lo bruto, como Mateo esperaba que hiciera una vieja..
