Porque cuando te conocí, Mateo no tenía dos años… y aquella noche en la fiesta del pueblo tú estabas tan borracho que nunca recordaste que nosotros

—…estuvimos juntos —terminó Rosa, con la voz hecha trizas—. Y cuando despertaste, ya no estabas...

No vinieron por mí, Marco… vinieron por ti, porque tu padre nunca murió en aquel accidente y tú eres el único que puede encontrar…

—…la bóveda de tu madre. Marco no entendió. La alarma seguía gritando en los pasillos..

—¿Ya encontraste el baúl que tu abuelo robó la noche en que te secuestró…?

—Baje despacio —le dije al hombre—. Mis hijas están asustadas. Sofía me miró como si..

No abrí el sobre.

  Guardé el celular en la bolsa del saco, respiré hondo y empujé la puerta..