Camila sostuvo la notificación como si fuera una tela contaminada.

  —¿Cuánto debes, mamá? No pude responderle. Me dolía más su cara que la cifra...

Esa noche no dormí.

  La casa, que siempre había sido mi refugio, se volvió enorme y fría después..

La mujer del hospital no colgó.

  Yo tampoco. La tenía en altavoz, porque las piernas me temblaban tanto que el..

La luz de la luna temblaba sobre el papel como si también tuviera miedo.

  Leí el acta una vez, luego otra, y sentí que el estómago se me..

El licenciado Salgado me jaló hacia el piso de la camioneta justo cuando el segundo disparo reventó contra el vidrio blindado.

  El sonido fue seco, brutal, como si alguien hubiera golpeado una campana dentro de..