No fui al Ministerio Público esa noche.

  Fui primero al Mercado de San Juan de Dios. No porque quisiera esconderme entre..

La notaria Carranza se quedó inmóvil, con la pluma suspendida sobre el escritorio como si de pronto pesara un kilo.

  Doña Elvira abrió la boca, pero no le salió ningún sonido. Patricia Lomelí fue..

Y afuera, Julián empezó a golpear la puerta de la cocina gritando que todavía podía destruirnos a las dos:

Afuera, Julián seguía golpeando la puerta de la cocina. Yo tenía la espalda pegada al..

No abrí la puerta.

  La dejé cerrada, con Carmen, Lupita, las otras señoras y la patrulla afuera, mientras..

Y en sus manos sostenía una pala llena de tierra fresca.

Corrí hacia la puerta con el celular apretado contra el pecho. Efraín gritó mi nombre..

La firma era de Mariana.

  Su hija menor. La misma niña que Rosa había cargado en rebozo cuando vendía..

Adriana volteó la hoja despacio.

  La suegra dejó de sonreír. Sergio extendió la mano para arrebatársela, pero Natalia se..

“¿Por qué lloraba esa señora, papá?”

  Matthew me lo preguntó cuando ya nos íbamos, con los zapatitos desabrochados, la corbata..