—¡Elena, tienes que saber lo que tu marido hizo con el dinero de tu madre! Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies. Mi madre llevaba tres años muerta y Rodrigo sabía perfectamente que mencionar su nombre era la única manera de hacerme perder el control.
—¡Elena, tienes que saber lo que tu marido hizo con el dinero de tu..
La noche en que murió Elena, tu esposa me llamó desde el hospital —susurró Diana—. Me pidió que fuera inmediatamente porque tenía miedo de que alguien la matara antes de que pudiera contarte la verdad. Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies. Durante tres años había creído que el cáncer se había llevado a mi esposa, después de meses de sufrimiento y tratamientos que nos dejaron prácticamente en la ruina. Ahora aquella mujer me estaba diciendo que su muerte escondía algo mucho peor.
—La noche en que murió Elena, tu esposa me llamó desde el hospital —susurró..
Se la prometí al hombre que murió para que ella pudiera nacer. Sentí que el mundo se detenía. Manuel seguía sosteniendo la pulsera roja de nuestra hija, mientras detrás de él las sombras del pasillo parecían alargarse.
—Se la prometí al hombre que murió para que ella pudiera nacer. Sentí que..
La puerta se abrió apenas unos centímetros y una mano apareció entre la oscuridad. Agarré el florero de la entrada, dispuesta a romperlo contra la cabeza de quien intentara entrar. Entonces escuché una voz que reconocería incluso después de muerta.
La puerta se abrió apenas unos centímetros y una mano apareció entre la oscuridad...
Elena, abre. Soy la mujer que Julián te dijo que estaba muerta. Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies. Julián se lanzó hacia la puerta, pero alcancé a retroceder y apretar la caja contra mi pecho. Del otro lado, la mujer volvió a gritar, esta vez con una desesperación que jamás olvidaré.
Elena, abre. Soy la mujer que Julián te dijo que estaba muerta. Sentí que..
Elena, abre. Soy la mujer que Julián te dijo que estaba muerta. Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies. Julián se lanzó hacia la puerta, pero alcancé a retroceder y apretar la caja contra mi pecho. Del otro lado, la mujer volvió a gritar, esta vez con una desesperación que jamás olvidaré.
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es mi verdadera madre —susurró Mariana. El trueno que cayó sobre Guadalajara hizo vibrar los vidrios del hospital.
—…es mi verdadera madre —susurró Mariana. El trueno que cayó sobre Guadalajara hizo vibrar..
Hay algo que ustedes todavía no saben sobre la firma que aparece en la segunda página… Raúl no terminó la frase.
—Hay algo que ustedes todavía no saben sobre la firma que aparece en la..
No confíes en ese abogado, Mariana, porque él fue quien mató a tu padre. El teléfono casi se me resbaló de la mano.
—No confíes en ese abogado, Mariana, porque él fue quien mató a tu padre...
…nunca tuvieron derecho a tocar esta casa. Sentí que el aire se me cortaba.
…nunca tuvieron derecho a tocar esta casa. Sentí que el aire se me cortaba...
