Abrí la carpeta.

  Daniela dio un paso hacia mí, pero la secretaria de la notaría se interpuso..

La licenciada contestó al segundo tono.

  —Graciela, no cuelgues —dijo—. Pon el celular boca abajo y que crean que estás..

No firmé.

  Puse el dedo sobre la pantalla y dejé que mi madre siguiera hablando. La..

No abrí la puerta.

  Le tapé la boca a Camila con mi mano, no para callarla, sino para..

No abrí el puño.

  Verónica me clavó las uñas en la mano, pero yo cerré los dedos más..

No firmé.

  La pluma dorada se quedó en el aire, sostenida entre los dedos de Esteban,..

No firmé.

  La pluma quedó sobre la mesa como una víbora dormida. El notario me miró..

No le arrebaté el celular.

  Se lo regresé despacio, con la pantalla todavía encendida, y lo miré como si..

Empujé la puerta de la notaría con el corazón golpeándome las costillas.

  Renata levantó la cara. La pluma quedó suspendida sobre el papel, como si mi..

No dormí esa noche.

  Me senté en la banqueta, con la espalda contra el poste de luz, mientras..