El policía dejó el sobre sobre la mesa de mármol del lobby, como si no estuviera entregándome una bomba.

  Mi nombre estaba escrito con tinta azul. Jimena Valdés. Y abajo, la firma de..

—Rafael Cárdenas está muerto —dije, aunque la voz me salió como si no fuera mía.

  Bonilla cerró el expediente con cuidado, como si adentro respirara algo podrido. —Eso dice..

No fui al Ministerio Público esa noche.

  Fui primero al Mercado de San Juan de Dios. No porque quisiera esconderme entre..

La notaria Carranza se quedó inmóvil, con la pluma suspendida sobre el escritorio como si de pronto pesara un kilo.

  Doña Elvira abrió la boca, pero no le salió ningún sonido. Patricia Lomelí fue..

Y afuera, Julián empezó a golpear la puerta de la cocina gritando que todavía podía destruirnos a las dos:

Afuera, Julián seguía golpeando la puerta de la cocina. Yo tenía la espalda pegada al..

Lorena parpadeó como si la pregunta le hubiera golpeado más fuerte que una cachetada.

  —Porque no era necesario —dijo—. Se cayó, lloró, se calmó. Andrés siempre exagera. El..

—No prendan la luz.

  Mi papá lo dijo desde el pasillo. Su voz venía tranquila, pero yo ya..

El brillo entre las cenizas no era una joya.

  Era una placa metálica, negra por el humo, con una inscripción que todavía se..

Mariana sintió que el mundo se quedó sin ruido.

  La mujer de la cama la miraba con los mismos ojos que ella veía..