Entré.

  No porque quisiera destruir a Maritza. Entré porque mi hijo, aun muerto, me había..

—Habla, mamá —dijo Marisol.

  Su voz no tembló. Yo miré la pluma sobre el papel. Luego miré a..

Abrí el sobre.

  No fui a buscar a Armando. No le di tiempo de acomodar otra mentira...

Tomé el micrófono.

  Me temblaba la mano, pero no la voz. —Buenas noches —dije. Las copas dejaron..

Apreté reproducir.

  Mariana soltó un gemido, como si yo le hubiera pisado el alma. —Mamá, por..

Diego abrió el sobre despacio.

  Nadie respiraba. Doña Carmen tenía la mano en el pecho, como si quisiera impedir..

No firmé.

  Agarré la pluma, sí. La levanté despacio, como si fuera a obedecer. Sergio sonrió..

Apreté la mano de mi mamá y sentí sus dedos helados.

  —Mi mamá no firma nada hoy —dije. Lidia sonrió como si yo fuera una..

Rompí la hoja en dos.

  No fue un gesto elegante. Fue torpe, tembloroso, con mis dedos viejos peleando contra..