Elena, abre. Soy la mujer que Julián te dijo que estaba muerta. Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies. Julián se lanzó hacia la puerta, pero alcancé a retroceder y apretar la caja contra mi pecho. Del otro lado, la mujer volvió a gritar, esta vez con una desesperación que jamás olvidaré.